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viernes, 25 de septiembre de 2015

El Timo del Siglo.


Así se podría definir, sin miedo a exagerar, el enorme fraude del grupo Volkswagen.
                Este pasado viernes 18, el grupo Volkswagen saltaba a la palestra europea e internacional, no concretamente por sus grandes avances tecnológicos o por sus brillantes datos de ventas, sino que en esta ocasión era por el recién descubierto fraude en sus vehículos turbodiésel.
                Al parecer, según han desvelado ciertos estudios realizados por la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) de EEUU, algunos de los coches de las filiales de la matriz Volkswagen equipados con motores tipo EA 189, no fueron diseñados para superar las pruebas de emisiones medioambientales, y el Grupo Volkswagen, en vez de volver a invertir millones y millones en rediseñar por completo estas unidades para que cumpliesen con dichas pruebas, tomaron el camino más fácil, barato y rápido, y diseñaron un complejo y malintencionado software que instalaron en más de 11 millones de automóviles con el objetivo de detectar cuándo estas unidades estaban siendo sometidas a pruebas para activar en el coche un sistema de bajo consumo, con el cual el coche aprobaba los test sin despeinarse.
Según los datos con los que se trabaja actualmente, los modelos afectados, al menos en América del Norte, son los modelos VW Jetta, Golf y Beetle (vendidos entre 2009 y 2015), VW Passat (vendido entre 2014 y 2015) y Audi A3 (vendido entre 2009 y 2015). No obstante, el caso es que las emisiones de estos modelos superaban ampliamente los límites establecidos, por ejemplo el Jetta superaba en más de cuarenta veces el límite establecido de NOX(óxidos de nitrógeno) y el Passat también suspendía esta prueba debido a que emitía cerca de veinte veces más NOX del permitido.
                El problema para Volkswagen no es que esto sea algo aislado en el mercado de USA, sino que, según un comunicado oficial de la matriz, existe un total de 11 millones de coches con el famoso software instalado, unos 480.000 de ellos en Norteamérica. El castigo de los accionistas ha sido tremendo, con una caída en el Dax alemán de un 35% entre el lunes y el martes, lo que se traduce en una pérdida de cerca de 25.000 millones de euros, amén de los 6500 millones de euros que la marca ha anunciado como fondo de reserva para solucionar el problema en EEUU. Sin embargo, esto puede que sea pecata minuta comparado con la sanción máxima que la ley de USA podría imponerle: 37500 euros por cada uno de los 480.000 coches “trucados”, un total de 18.000 millones. Pero no olvidemos que otros países como Alemania, Francia, Italia, Corea del Sur… han abierto investigaciones para esclarecer los hechos acaecidos con los vehículos que el grupo alemán ha vendido en su país, así que las multas y sanciones podrían ser de valores desorbitantes para la marca, la cual podría incluso no tener la capacidad para hacerlas frente.
                No solo la reputación del grupo VW se ha visto afectada con esta noticia, sino que también la tan alabada marca del “Hecho en Alemania” ha perdido credibilidad de cara al público internacional, el cual hasta al momento confiaba en la destreza para la ingeniería y la tecnología avanzada de Alemania, pero que con este percance en su industria automovilística, que recordemos es uno de los motores de su economía, no se sabe a ciencia cierta cómo pueden ser de graves los retrocesos en la economía alemana.
Mario de la Fuente