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viernes, 27 de marzo de 2015

¿Qué es un sacerdote?

   El día 19 de marzo, fiesta de San José, se celebra en España el día del seminario, de los seminaristas y de los sacerdotes. En nuestra vida corriente hemos visto muchos sacerdotes: en la catequesis, en la iglesia, en el colegio, en la calle..., pero ¿Sabemos, realmente, qué son?

¿Qué es un sacerdote?
   Me voy a servir en estas líneas de tres imágenes que pueden darnos una idea de lo que es, en realidad: un vaso, un canal, una fuente.

El Sacerdote es:

UNA PERSONA-VASO: Está siempre dispuesto a escuchar, siempre abierto a la Palabra de Dios y de los hombres. Guarda en su corazón esas palabras y las medita y estudia. Trata de renovarse en todo para no quedar sólo en ideas y estilos arrugados que producen alergias y rechazo. Busca ser vaso, repleto de entusiasmo, de amor, de respeto, de Dios y de su Espíritu. Pero no puede quedarse sólo en ser vaso egoísta; ha de desbordarse hacia fuera, ir hacia los demás, evitando de esa manera encerrarse en sí mismo y vivir sólo para él.

UNA PERSONA-CANAL: Es generoso. Se llena, pero para repartir. Se goza sembrando por todas partes la vida y la alegría. Entiende que los dones recibidos no son para retenerlos, sino para comunicarlos, pues el mamá guardado se corrompe, y su misión es dar y darse. Da todo: palabra y valores, pan de los pobres y Pan Eucarístico, gracia de los Sacramentos y perdón y bendición. Se da en una mutua alimentación: según recibe, va dando, y según va dando, recibe.

PERSONA-FUENTE: No sólo recibe y comunica, sino que es creador. Encierra en sí mismo un manantial de agua que ofrece a todo el que tiene sed. Se ha convertido, por un toque de gracia, en un pequeño dios. Lo propio de Dios es crear y crear creadores. Esta capacidad divina de crear va unida siempre al verdadero amor. El Sacerdote-Fuente crea, y crea desde el amor, aconseja, ayuda, enseña, consuela. Siempre desde el amor y para el amor. Por eso, nunca produce dependencia, sino que crea libertad y hace maestros. Nadie puede llegar a ser fuente sin el Amor y el Espíritu. Sólo el Amor y el Espíritu son fecundos, creativos y originales.

   El Sacerdote es vaso, es canal y es fuente; y lo es desde el Amor y desde la fuerza del Espíritu; en la iglesia y en la vida.
Benicio Rodríguez