Las personas son capaces de distraerse con cualquier cosa. Todo el mundo
se ha visto alguna vez distraído, pero pocos saben el porqué. Al distraernos,
nuestro mecanismo de la adicción se ve activado por distintos estímulos
externos; estos estímulos sobreexcitan al cerebro y al actuar conjuntamente
tienen un fuerte efecto sobre nosotros, dificultando en gran cantidad la
posibilidad de oponer resistencia.
El proceso es sencillo: el córtex prefrontal es la parte del cerebro que
recibe los estímulos y reacciona ante ellos. Este puede mantener la
concentración durante periodos de tiempo largos, pero esto puede verse
interrumpido. El sistema límbico participa en el control de los procesos
conductuales e intelectuales. Al recibir los estímulos, el cerebro genera
sustancias como la dopamina, esta tiene un efecto gratificante sobre nosotros,
provocando la distracción.
Pablo Álvarez