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martes, 3 de febrero de 2015

Final de la Superbowl.


   En la XLIX edición de la Super Bowl en Estados Unidos, se han proclamado campeones los New England Patriors, que se han opuesto a los Seattle Seahawks. El resultado (28-24) pudo estar a favor de los de Seattle en los últimos instantes, pero un fallo garrafal y patético los condenó a la derrota.
   En cuanto al partido, la cosa empezó tranquila y con los dos equipos a la defensiva. Se observaban y se medían muy bien. Estaba claro que los dos equipos no querían cometer errores que les perjudicaran durante el partido, así que prefirieron basar su juego en la defensa, provocando que el ataque del equipo rival fuera  tímido. A la salida del segundo cuarto los jugadores salieron “con el cuchillo entre los dientes”, y entonces llegaron los tantos. Este cambio los llevó al final del primer tiempo con tablas (14-14) en el luminoso. El empate se produjo en los últimos 30 segundos por parte de los Seahawks.
   Y aquí, en el descanso, es cuando el evento deportivo con mayor  audiencia del mundo se hace notar. Este año actuó una brillante Katy Perry y un magnífico Lenny Kravitz, que dieron un tremendo  espectáculo como era de esperar. La puesta en escena era para no olvidar, y el comportamiento del University of Phoenix Stadium también acompañó. No todo fue música; como es habitual, se mostraron los anuncios publicitarios tan deseados por las marcas comerciales. ¡Este año se ha llegado pagar 4,5 millones de dólares por treinta segundos de anuncio!
   A la vuelta del descanso hubo monopolio por parte de un equipo: el impulso que les dio a los de Seattle ese TD, ayudó a ponerse 10-0 en el marcador al final de este parcial.
   Pero los Patriors no se iban a dar por vencidos, y además contaban entre sus filas con Tom Brady. Este tiró de los suyos en el último cuarto y surgió efecto. A falta de escasos minutos, la defensa de los de New England se hizo con la posesión, y, una perfecta jugada de cuatro minutos y cincuenta segundos los puso 28-24 en el marcador.
   Los Seahawks tenían en su mano la remontada, contaban con la posesión del balón y tan solo, pero aprovechables, dos minutos y dos segundos de partido. Con solo  un pase fueron capaces de avanzar 31 yardas, pero ahora era momento de tiempo muerto publicitario. A la vuelta, el quarterback consiguió desplazar unas increíbles 33 yardas para que el receptor se hiciera con la pelota. Pero no todo fue tan fácil, y aquí es cuando se produce una de esas acciones que se quedan en la retina del espectador: Kearse (el receptor de los de Seattle) tropieza en su carrera, y en el suelo es capaz de agarrar el balón; pero todavía la cosa podía ir a peor, el balón se le escurre, le rebota en las piernas para, a continuación, tras hacer mil malabares, hacerse con el balón y evitar que cayera al suelo.
   Estaban situados a solamente 5 yardas de la zona de anotación y a un minuto de hacerse campeones. La estrategia más evidente estaba clara: balón al corredor y que intente anotar. El primer intento salió bien y se colocaron a una única yarda de distancia de rozar la gloria para los Seahawks.
   Aquí llegó el desastre, en vez de seguir la estrategia lógica y posiblemente más adecuada, decidieron pasar el balón en corto para sorprender. Las décimas de segundo que estuvo el balón en el aire se hicieron eternas, y entonces, para alegría de unos y desgracia de otros, el jugador de los Patriors Malcom Butler  se hizo con el balón proclamando campeones a los suyos. Esta es la recientemente denominada como: la peor llamada de jugada de la historia de la NFL.
   Finalmente tras una pequeña tangana en los últimos segundos de partidos, los  New England Patriors se alzaron con el título y la estrella del equipo, Tom Brady, entró en la historia de este deporte tras conseguir su cuarto anillo y su tercer MVP en una final a sus 37 años de edad.

                                                                                                                    Miguel Colmenero.