En la XLIX edición de la Super Bowl en Estados Unidos, se han
proclamado campeones los New England
Patriors, que se han opuesto a los Seattle
Seahawks. El resultado (28-24) pudo estar a favor de los de Seattle en los
últimos instantes, pero un fallo garrafal y patético los condenó a la derrota.
En cuanto al partido, la cosa empezó tranquila
y con los dos equipos a la defensiva. Se observaban y se medían muy bien.
Estaba claro que los dos equipos no querían cometer errores que les
perjudicaran durante el partido, así que prefirieron basar su juego en la
defensa, provocando que el ataque del equipo rival fuera tímido. A la salida del segundo cuarto los
jugadores salieron “con el cuchillo entre los dientes”, y entonces llegaron los
tantos. Este cambio los llevó al final del primer tiempo con tablas (14-14) en
el luminoso. El empate se produjo en los últimos 30 segundos por parte de los Seahawks.
Y aquí, en el descanso, es cuando el evento
deportivo con mayor audiencia del mundo
se hace notar. Este año actuó una brillante Katy Perry y un magnífico Lenny
Kravitz, que dieron un tremendo
espectáculo como era de esperar. La puesta en escena era para no
olvidar, y el comportamiento del University
of Phoenix Stadium también acompañó. No todo fue música; como es habitual,
se mostraron los anuncios publicitarios tan deseados por las marcas
comerciales. ¡Este año se ha llegado pagar 4,5 millones de dólares por treinta
segundos de anuncio!
A la
vuelta del descanso hubo monopolio por parte de un equipo: el impulso que les
dio a los de Seattle ese TD, ayudó a ponerse
10-0 en el marcador al final de este parcial.
Pero los Patriors
no se iban a dar por vencidos, y además contaban entre sus filas con Tom Brady.
Este tiró de los suyos en el último cuarto y surgió efecto. A falta de escasos
minutos, la defensa de los de New England
se hizo con la posesión, y, una perfecta jugada de cuatro minutos y cincuenta
segundos los puso 28-24 en el marcador.
Los Seahawks
tenían en su mano la remontada, contaban con la posesión del balón y tan solo,
pero aprovechables, dos minutos y dos segundos de partido. Con solo un pase fueron capaces de avanzar 31 yardas,
pero ahora era momento de tiempo muerto publicitario. A la vuelta, el quarterback consiguió desplazar unas
increíbles 33 yardas para que el receptor se hiciera con la pelota. Pero no
todo fue tan fácil, y aquí es cuando se produce una de esas acciones que se
quedan en la retina del espectador: Kearse (el receptor de los de Seattle) tropieza en su carrera, y en el
suelo es capaz de agarrar el balón; pero todavía la cosa podía ir a peor, el
balón se le escurre, le rebota en las piernas para, a continuación, tras hacer
mil malabares, hacerse con el balón y evitar que cayera al suelo.
Estaban situados a solamente 5 yardas de la
zona de anotación y a un minuto de hacerse campeones. La estrategia más
evidente estaba clara: balón al corredor y que intente anotar. El primer
intento salió bien y se colocaron a una única yarda de distancia de rozar la
gloria para los Seahawks.
Aquí llegó el desastre, en vez de seguir la
estrategia lógica y posiblemente más adecuada, decidieron pasar el balón en
corto para sorprender. Las décimas de segundo que estuvo el balón en el aire se
hicieron eternas, y entonces, para alegría de unos y desgracia de otros, el
jugador de los Patriors Malcom Butler se hizo con el balón
proclamando campeones a los suyos. Esta es la recientemente denominada como: la
peor llamada de jugada de la historia de la NFL.
Finalmente tras una pequeña tangana en los
últimos segundos de partidos, los New
England Patriors se alzaron con el título y la estrella del equipo, Tom Brady,
entró en la historia de este deporte tras conseguir su cuarto anillo y su
tercer MVP en una final a sus 37 años de edad.
Miguel
Colmenero.
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