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martes, 13 de enero de 2015

Miguel Ángel.

Lo crió una nodriza del pueblo Settignano ya que su madre enfermó poco después de que el viniera al mundo. Nació en 1475 en Caprese, un remoto pueblo de los montes Alpinos, donde su padre era alcalde. La madre Miguel Ángel murió cuando este tenía seis años y por ello su estancia en Settignano se prolongó.

Fue admitido por Domenico Ghirlandaio, uno de los mejores pintores de fresco de su tiempo, a asistir a su taller para aprender a pintar. Pero lo que realmente ansiaba Miguel Ángel era ser escultor. En Florencia dibujó para Lorenzo de Médici, el Magnífico, y quedó este tan impresionado de la escultura que hizo de un fauno que decidió llevarse al artista a su palacio. Con quince años ya se le permitía sentarse a la mesa de los Médici y asistir a las conversaciones mantenidas por los espíritus más cultivados de su época. Fue aquí donde recibió su formación humanística.

En Roma, Miguel Ángel se convirtió en uno de los artistas más admirados. Esculpía, pintaba y diseñaba como si estuviera poseído. No tenía familia y era conocido por sus bruscos modales y su carácter difícil. Era el artista mejor pagado del Renacimiento. En Florencia esculpió a un David de mármol de mirada decidida la República de Florencia consiguió así un símbolo para su carácter orgulloso e indomable. Sin embargo su obra más famosa se encuentra en Roma, donde pintó la Capilla Sixtina por encargo del Papa Julio II. Trabajó más de cuatro años en este trabajo y más tarde recibió el encargo de construir un monumento fúnebre para el Papa Julio II. 

Había trabajado (con interrupciones) más de cuatro décadas en el mausoleo del Papa, que inicialmente iba a contar con más de 40 figuras. Estaba previsto que el conjunto se colocase en el centro de la basílica de San Pedro. No pudo ser: la versión reducida de su monumento fúnebre se encuentra en la iglesia romana de San Pedro Encadenado, con solo siete figuras al final. Una de ellas es su legendario y majestuoso Moisés. Miguel Ángel falleció en 1564, a los 89 años.
Ana Cristina Támara Santiago