``Besa
o mata. Besa la gloria o muere en el intento. Perder supone la muerte; ganar
supone la vida.´´
Kilian
Jornet es un joven aficionado a la carrera y al esquí de montaña. Su padre era
guarda de refugio del Pirineo y su madre lo paseaba de noche por la montaña y
lo descalzaba para que `viera´ la tierra. Aprendió a caminar con solo un año y
medio; con tres subió una montaña por primera vez y con diez comenzó a
practicar la carrera de montaña en competición. A los 19 arrasó el récord del
Ultra Tour de Mont Blanc. Y ahora, a los 26 años, compite entre 30 y 40 veces
al año; y cuando no compite, está entrenando.
Ha ganado todas las carreras de altura en
las que ha competido y ahora se ha propuesto subir el Everest corriendo, sin
porteadores ni oxígeno, solo con los utensilios necesarios para lograr esta
locura; la cual dice estar seguro al cien por cien de que la primera vez no lo
conseguirá.
Este
atleta se diferencia del resto por el poco tiempo que tarda en llevar a cabo sus
proezas como en el Matterhorn y el Kilimanjaro, picos en los que ha conseguido
récords mundiales de ascenso que van a perdurar largo tiempo. Estas dos
montañas y el McKinley forman parte de
un plan de cuatro años, que Jornet denomina ``las cumbres de mi vida.´´ Ha
llegado a completar recorridos hasta en ocho horas menos que los plusmarquistas
anteriores”.
´´Tener
miedo es muy importante para vivir mucho tiempo, porque el miedo es el que nos
dice por dónde debemos ir, el miedo es
el que nos mantiene vivos.´´- explica Kilian.
Eva Álvarez García.