El accidente de tráfico entre un autobús repleto con
más de 50 pasajeros y un camión cisterna que transportaba gasolina hacia el sur
de Irán, se ha saldado con la enorme cifra de 57 muertos y 4 heridos muy
graves. El accidente ocurrió en la ciudad de Karachi, Pakistán, a primera hora
de la mañana.
Según el relato de algunos testigos del accidente
que, al viajar encima del autobús, pudieron salir ilesos del siniestro, el
camión cisterna invadió el carril contrario, donde se encontraba el autobús,
dando lugar al accidente que calcinó ambos vehículos y dejó 57 muertos. No
obstante, el conductor de la cisterna la abandonó a tiempo y huyó del lugar.
Cuando las autoridades pakistaníes llegaron al lugar
de los hechos, lo único que pudieron hacer fue apagar el fuego y acreditar la
muerte de los 57 pasajeros. Según se ha podido saber, los cuerpos se encuentran
irreconocibles debido a su total calcinación, por lo que están a la espera de
que se les practique la prueba de ADN.
Este accidente, como otros muchos que ocurren a
menudo en Pakistán, tiene unas causas bastante claras: unas carreteras cuyo
estado es lamentable y unos vehículos generalmente sobrecargados y en un estado
bastante defectuoso. Estos accidentes cada vez ocurren con más frecuencia, por
lo que, hasta que no se solucionen las causas ya expuestas, los trágicos
titulares llenarán las revistas y periódicos de todo el mundo.
Mario de la Fuente.