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martes, 23 de septiembre de 2014

Centenario Primera Guerra Mundial.
                “El hombre tiene que establecer un final para la guerra. Si no, la guerra establecerá un final para la humanidad” citó el celebre JFK (John Fitzgerald Kennedy).

                El 28 de Julio se cumplieron cien años del inicio de la 1ª Guerra Mundial, famosamente conocida como La Gran Guerra. Esta guerra enfrentó a todas las grandes potencias mundiales de esos tiempos, en mayor o menor medida. Las grandes tensiones que existían en Europa estaban provocadas por el reparto de territorios africanos y de Asia meridional. El rápido ascenso del Reich alemán dio lugar a la alianza pre-bélica denominada Entente Cordiale, formada por el glorioso Reino Unido y la revolucionaria Francia. Dada la nefasta diplomacia alemana, este imperio se fue aislando con el único apoyo del imperio Austro-Húngaro. Después de la descomposición del antiguo imperio otomano, los inexpertos países que resultaron de dicha descomposición quisieron expandir sus fronteras, lo que dio lugar al último conflicto bélico antes de La Gran Guerra, denominado Guerras Balcánicas. La tensión que Europa respiraba produjo el acuerdo de dos grandes alianzas:
            La Triple Entente: Reino Unido, Francia y Rusia. (En la guerra llamados aliados)
          La Triple Alianza: Alemania, Austria- Hungría e Italia. (En la guerra denominadas potencias centrales)
  Al periodo anterior a La Gran Guerra se le conoce como Paz Armada, dado que todos los futuros combatientes de la guerra se surtían de indecentes cantidades de arsenales de armas de destrucción masiva, pero no llegaba la guerra.

  La chispa que desencadenó la guerra fue el asesinato del heredero al trono austro-húngaro, el archiduque Francisco Fernando de Austria, y su mujer, por el joven serbio Gavrilo Princip, miembro del grupo Mano Negra. Tras la negativa de Serbia, con el apoyo ruso, de aceptar las condiciones para que Austria-Hungría, con apoyo alemán,  investigase el asesinato del archiduque en Serbia, Austria-Hungría le declaró la guerra a Serbia el 28 de julio de 1914, el inicio de la guerra. Tras esto Rusia trató de proteger a Serbia imperando una movilización general. Debido a esto Alemania declaró la guerra a Rusia, y Francia tomó medidas de seguridad en sus fronteras. Alemania intentó hundir a Francia declarándole la guerra ante las agitaciones que existían en Francia a causa de las trompetas que anunciaban la guerra.

  Los primeros movimientos de las tropas alemanas, decididas a invadir Bélgica y Luxemburgo, dieron lugar a que el Reino Unido, la mayor potencia mundial de esos tiempos, declarara la guerra a Alemania. Con todas las potencias Europeas en estado de guerra, los ataques eran inminentes. 

         El imperio Austro-Húngaro y el Reich alemán diseñaron un plan basado en la invasión del frente occidental y el frente oriental. Este plan entró en vigor cuando el ejército alemán invadió Bélgica y Luxemburgo, ataque nombrado anteriormente. El ejército alemán avanzaba sin control hacia el este de Francia, donde venció en diversas batallas al ejército francés y consiguió controlar terrenos industriales del este de Francia. El Reich alemán estaba eufórico dada la facilidad con la que habían conseguido avanzar en el frente occidental, que se extendía desde el Canal de la Mancha hasta Suiza. Su suerte se vio truncada cuando en el río Marne se toparon con ejército Francés y el Británico, lugar en el que fueron derrotados por los aliados, lo que supuso un duro golpe para el plan inicial del Reich alemán de conquistar rápidamente Francia para transvasar la mayor parte de su ejército al frente oriental. Esto dio lugar al estancamiento de los dos bandos y al inicio de la llamada Guerra de las Trincheras. Dicha Guerra de las Trincheras se intentó finalizar con nuevas armas de destrucción masiva, como gas venenoso… de las cuales la más utilizada fue el novísimo invento del avión, que al principio desarrollaba misiones de reconocimiento, pero que más tarde se convertiría en el arma más temida de la guerra con diferentes versiones como bombarderos, hidroaviones, aviones torpedo, cazas…

       En el otro lado de Europa, en el frente oriental, el movimiento era constante así que no se conoció la Guerra de las trincheras. La legión de soldados rusos era la más grande de su época con cerca de 10 millones de efectivos que se dividieron en dos ejércitos. Estos soldados eran campesinos llamados a luchar  sin formación y con poca o ninguna experiencia en la guerra. El baile de movimientos empezó con el ataque de Rusia a Prusia Oriental y a Galitzia, región del extinto imperio Astro-Húngaro. El 27 de agosto, el ejército del Zar Nicolás II se topó con la contraofensiva alemana en Tannenberg, que duró tres días; destrozó al ejército zarista y se hizo con muchas armas de artillería que mermaron aún más esta parte débil del ejército ruso. Los comandantes Paul von Hindenburg y Erich Ludendorff repitieron la hazaña de la batalla de Tannenberg en la batalla de los lagos Masurianos, lo que mermó tanto al ejército zarista que este se limitó a resistir en esa parte del frente. Ya en el sur los rusos tuvieron mejor suerte consiguiendo hacerse con gran parte de Galitzia y con muchos soldados astro-húngaros que se sentían hermanos de los rusos. Con su mermado ejército, Austria-Hungría consiguió formar una línea defensiva en el río Wisloka, lo que estabilizó un poco el frente oriental, aunque el movimiento de las tropas era tan constante que estas no llegaron a atrincherarse.

         En septiembre de 1915 los aliados lanzaron 2 ataques consecutivos en Champagne y después en Loos, pero los alemanes consiguieron repeler ambos ataques en los que los aliados lanzaron más de un tercio de millón de obuses y muchas toneladas de gas venenoso. Los alemanes se propusieron atacar la fortaleza francesa de Verdún. Tras que Alemania lanzase sus ofensivas concentradas contra la fortaleza de Verdún, el general mayor de dicha fortaleza huyó, pero Francia no estaba dispuesta a perder Verdún así que nombraron a un nuevo general que realizó una serie de contraataques sobre los alemanes liberando sus cazas Nieuport para defender la ciudad que taponaba la vía directa para llegar a París. Asimismo el ejército británico lanzó una ofensiva en Somme, en la primavera de 1916, con el fin de que Alemania transvasara tropas de Verdún y así asegurarse de que los alemanes no avanzaban en dirección a París. En Somme los aliados introdujeron nuevos aeroplanos y empezaron a soltarlos en el espacio aéreo en cantidades mayores. Esta batalla junto con la de Verdún dio  lugar a la introducción de nuevas armas tales como los tanques, los lanzallamas… y a nuevas estrategias tácticas. Dado que las batallas en el frente oriental habían mermado la capacidad ofensiva alemana, los generales decidieron retroceder en el frente entre 10 y 50 kilómetros para instalarse en la línea defensiva Hindenburg, lo que señalaba que la mentalidad de los alemanes en esta parte del frente pasaría a ser defensiva en gran parte de 1917. 

          Desde el inicio de la Primera Guerra Mundial la batalla marítima había jugado quizá el papel más importante de la contienda. El controlar los mares significaba poder dejar al enemigo sin materias primas para construir buques, aviones, armas, munición… y por tanto dominar la guerra a su gusto. El imperio alemán puso todas sus esperanzas marítimas en los submarinos. Para ellos esta era el arma definitiva de los mares dado que, salvo que saliera a superficie, en aquellos años era invisible. Con un torpedo y un poco de suerte, podía hundir un barco en apenas un cuarto de hora. Los aliados y las potencias centrales se vieron las caras en muchas ocasiones en alta mar, pero la más conocida es la batalla de Jutlandia, donde la Royal Navy y la Marina Alemana se enfrentaron con nefastos resultados para ambas. Los ingleses consiguieron sabotear el plan de los alemanes de destruir la escuadra de Beatty,  pero tuvieron más bajas físicas y materiales que los alemanes. Durante toda la guerra marítima, los alemanes trataron de conseguir dos objetivos. Uno era coronarse como la mayor fuerza marítima mundial y el segundo era bloquear totalmente el comercio del  imperio Británico. Alemania no consiguió ninguno de los dos objetivos, pero los británicos sí consiguieron ejercer un bloqueo constante contra Alemania. Alemania hundió cerca de 5000 buques aliados a lo largo de toda la guerra, pero, quizá el más transcendental, fue el RMS Lusitania. En este hundimiento cayeron unas 128 vidas norteamericanas. Esto no pasó desapercibido para el gobierno norteamericano, en aquel entonces liderado por Woodrow Wilson. El hundimiento del RMS Lusitania, en el que se perdieron 128 vidas norteamericanas a manos de los alemanes, y el hundimiento de otros barcos en los que se perdieron aproximadamente otras cien vidas americanas, fueron razones de peso para que en Abril de 1917 los Estados Unidos de América declarasen la guerra a los imperios centrales. Pero no fue el único motivo, sino que Alemania declaró la guerra submarina sin restricciones a cualquier barco que se acercase al Reino Unido. El plan alemán, según un estudio, consistía en hundir 600.000 toneladas de embarcaciones por mes. Si conseguían dicha cifra el imperio británico se quedaría sin flota antes de que U.S.A pudiese participar activamente en la  Primera Guerra Mundial. Al principio, los alemanes superaban la cifra prevista y llegaron a capturar más de 800.000 toneladas de embarcaciones en Abril. Pero los británicos establecieron sistemas de convoyes en los que los barcos que transportaban  materias primas, alimentos… quedaban protegidos mediante destructores, antisubmarinos, hidroaviones… y para colmo Estados Unidos construía barcos más rápido de que Alemania los hundiese, por tanto los alemanes estaban acabados en la mar.

          En 1917, último año de la guerra, las voces revolucionarias rusas estallan en febrero, obligando a abdicar al zar Nicolás II. Su posición la ocupó Aleksandr Kérenski, hombre que prosiguió la guerra con Alemania hasta que en los últimos compases de 1917 reventó la revolución bolchevique, de los comunistas, que  dio lugar al armisticio de Brest-Litovsk, firmado a principios de 1918, mediante el cual Alemania se hacía con vastos territorios rusos y con mucho dinero.

          Alemania entendió la revolución bolchevique como la única esperanza de ganar la guerra, dado que les permitía poner todas sus fuerzas en el frente occidental e intentar ganar antes de que U.S.A llegase de forma efectiva. Los británicos se mostraban los más “vivos” de la contienda porque en el frente occidental consiguieron ganar a los alemanes en Arras y lanzaron una ofensiva en Flandes, mientras los franceses realizaron sin éxito una ofensiva en Chemin Des Dames. Asimismo los alemanes lanzaron 3 ofensivas paralelas en Somme, Flandes y Champagne que duran desde el 21 de Marzo hasta el 17 de junio. Los alemanes no consiguen romper el frente, pero los aliados, comandados por el general Foch sílo consiguen. Alemania se quedó a 120 kilómetros de París y los aliados recuperaron, con ayuda estadounidense, todos los territorios perdidos antes de que Alemania se diese cuenta de que la guerra era imposible ganarla  dado que sus pocos apoyos eran vencidos por los aliados. Austria-Hungría se disuelve ante el ejército italiano, que se pasó al lado de los aliados alrededor de 1915; los franceses consiguen la rendición de los rumanos; los británicos avanzan sin control en tierras otomanas y cuando Alemania quiere firmar un armisticio, los Estados Unidos de América solo quieren negociar con demócratas. La nueva cúpula alemana negocia el armisticio de Compiegne, y lo firma el 11 de Noviembre de 1918, victoria aliada.

         Se firmaron una serie de armisticios entre 1919 y 1920 denominados La Paz de París, los cuales castigaron a las potencias centrales a reducir sus territorios, ejércitos… y a pagar indemnizaciones de tal calibre que Alemania terminó de abonarlas en 2010. Dichas medidas encendieron la mecha de la Segunda Guerra Mundial.

            La conclusión de La Gran Guerra es la finalización del imperialismo europeo, la ascensión de U.S.A como primera potencia mundial y la crisis europea que llevó al borde de la muerte a millones de personas.
 Mario de la Fuente.